En este análisis te voy a explicar por qué Chile jamás será un país desarrollado. Chile está condenado al subdesarrollo por sus propias estructuras sociales, económicas y educativas., aunque el país vaya mejorando algunos parámetros como la mortalidad al nacer, el nivel de vida y la longevidad, pero hay causas estructurales rígidas y sociales que hacen imposible el desarrollo.
Autor, Jorge Auristondo Vilches. sicoterapia.org
I – Para entender de lo que hablo primero vamos a entrar a la definición de nuestro objeto de estudio: el desarrollo.
El DESARROLLO. ¿Qué es el desarrollo?
Tengo 62 años y he estudiado en varias universidades, y no siendo rico todo lo he financiado con mi propio trabajo y esfuerzo, jamás con un centavo proveniente del Estado. Y durante toda mi vida desde niño he oído a miles de políticos y dirigentes vender al pueblo una mentira que siguen repitiendo: ¡ Chile será un país desarrollado en 10 añlos más!, o en los próximos 20, 40 o 50 años. ¡Eso es una farsa! DESARROLLO no es solo poder comprar más de una bicicleta o más de un televisor. El DESARROLLO también hace referencia al grado de cultura e instrucción de la población, al nivel de corrupción privada y pública, al nivel de criminalidad y tasa de homicidios, la seguridad jurídica, el grado de cumplimiento de los contratos, el nivel de suicidios y enfermedad mental, el grado de respeto a la propiedad privada, una sociedad integrada, etc. Y en todos esos indicadores Chile siempre ha estado mal, Chile va muy mal.

Es interesante observar cómo el lenguaje puede tener significados tan distintos dependiendo del contexto en que se utilice.
La palabra «desarrollo» proviene etimológicamente de la idea de «desenrollar» o manifestar el potencial que ya está presente. En el sentido referido a la biología o medicina individual, el concepto se usa para describir la maduración de las facultades cognitivas cerebrales o físicas. Efectivamente, existen condiciones clínicas donde el desarrollo cerebral no ocurre según los patrones esperados, lo que hoy se clasifica técnicamente bajo términos como «discapacidad intelectual» o «trastornos del neurodesarrollo», abandonando las etiquetas antiguas como imbecilidad o estupidez por ser peyorativas y poco precisas.
Sin embargo, cuando hablamos de un país como «subdesarrollado«, el término cambia radicalmente de categoría. Aquí el «desarrollo» no se refiere a una capacidad cerebral ni a un atributo genético de la población, aunque si son variables de primera categoría. sino a un estado de madurez institucional, tecnológica y productiva.
La distinción es clave por lo siguiente:
• Capacidad individual vs. Eficiencia sistémica: Una población puede estar compuesta por individuos con una altísima capacidad intelectual, creativa y de resolución de problemas, pero si el sistema (las leyes, el mercado, la educación, la política) no les permite aplicar ese talento, el país seguirá siendo económicamente «subdesarrollado».
• El problema es de «software», no de «hardware»: En economía, se suele argumentar que el subdesarrollo es un problema del «software» social (las reglas, las instituciones, la confianza, la capacidad de colaborar) más que del «hardware» (la biología de las personas). Por eso, a menudo vemos que personas de países calificados como «subdesarrollados» emigran a países desarrollados y son tan productivas, exitosas e innovadoras como cualquier nativo. Si fuera un tema exclusivamente cerebral o genético, su rendimiento no cambiaría al cruzar una frontera.
ESTAFA
La educación basica, media y superior de Chile es técnicamente un fracaso y una auténtica estafa económica del Estado y de la clase política a la población.
¿Cuántos Premios Nobel tienen las super carísimas universidades chilenas? La triste respuesta es NINGUNO.
Pero al lado de Chile está Argentina que tiene 5 Premios Nobel, y todos del área científica y humanista de universidades públicas. Argentina cuenta con 5 Premios Nobel, un logro muy destacado en la región y todos ellos fueron formados en el sistema universitario público argentino, principalmente en la Universidad de Buenos Aires (UBA), lo cual se suele citar como un ejemplo de la calidad histórica de su educación superior. Aquí tienes el detalle:
1. Carlos Saavedra Lamas (Paz, 1936): Fue el primer latinoamericano en recibir un Nobel. Se graduó y fue profesor en la Universidad de Buenos Aires (UBA) .
2. Bernardo Houssay (Medicina, 1947): Fue el primer latinoamericano en obtener un Nobel en ciencias. Se graduó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) , donde además desarrolló gran parte de su carrera investigadora.
3. Luis Federico Leloir (Química, 1970): Un pionero en bioquímica. Realizó sus estudios y gran parte de su labor científica en la Universidad de Buenos Aires (UBA) .
4. Adolfo Pérez Esquivel (Paz, 1980): Activista de derechos humanos. Se graduó en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) , donde estudió arquitectura y escultura
5. César Milstein (Medicina, 1984): Recibió el premio por sus investigaciones en anticuerpos monoclonales. Se graduó como químico en la Universidad de Buenos Aires (UBA) antes de desarrollar su carrera internacional en Cambridge.
Estos premios, obtenidos mayoritariamente en el siglo XX, reflejan una etapa donde la inversión y la valoración de la ciencia y la academia en Argentina eran muy altas, permitiendo que investigadores formados en el sistema público pudieran competir y liderar al más alto nivel mundial.
PREGUNTA: ¿Qué te parece este dato en relación con la conversación que veníamos teniendo sobre la educación en Chile?
La educación «fracasada» y «estancada» de Chile es, para muchos analistas, una falla en el diseño institucional. Cuando las instituciones no incentivan la meritocracia, la innovación o el pensamiento crítico, terminan subutilizando el capital humano disponible, dando la apariencia de una nación incapaz, aunque el potencial biológico y humano de sus habitantes esté intacto.
Pregunta: ¿Crees que el problema fundamental es que el sistema chileno, tal como está diseñado, termina «desperdiciando» o anulando la inteligencia y el potencial de su gente en lugar de potenciarlo?
II- Comparacion entre Chile y los Estados Unidos. Uno que se desarrolló y el otro no.
Chile sigue subdesarrollado y con la misma matriz productiva que en 1879, pero en los Estados Unidos en ese año de 1879 todavia había pistoleros y diligencias tiradas por caballos y, sin embargo, pegó el salto al desarrollo cuantitativo y cualitativo ¿por qué?
Para entender el contexto económico de ambas naciones en ese momento — en 1879 — podemos señalar lo siguiente:
Chile en 1879
Contexto: El país atravesaba un periodo de estancamiento económico tras la crisis mundial de 1873, que había golpeado los precios de las exportaciones chilenas (especialmente el cobre y el trigo): Economía extractivista.
• El punto de inflexión: Ese mismo año (1879) comenzó la Guerra del Pacífico, un conflicto que, al finalizar con la incorporación de los territorios de Tarapacá y Antofagasta, cambiaría radicalmente la economía chilena. La explotación del salitre, que se intensificó después de 1880, generó un ciclo de gran prosperidad y riqueza fiscal durante las décadas siguientes (Economía extractivista).
Estados Unidos en 1879
Contexto: Se encontraba en plena «Edad Dorada» (Gilded Age), un periodo de vertiginoso crecimiento industrial y expansión ferroviaria tras la Guerra de Secesión (Economía industrial).
Tendencia: Estados Unidos estaba consolidando su posición como una potencia industrial emergente. A diferencia del Chile de 1879, que aún dependía fuertemente de los ciclos de materias primas, Estados Unidos ya experimentaba una diversificación productiva muy fuerte, con una producción manufacturera y agrícola masiva que crecía constantemente
En resumen: En 1879, Estados Unidos ya era una economía en acelerada industrialización, mientras que Chile estaba en una fase de transición difícil, a punto de entrar en un nuevo modelo económico basado en el salitre o extractivismo. Si necesitas datos económicos específicos para un estudio académico, se suelen utilizar las bases de datos de Maddison Project Database, que ofrecen estimaciones de PIB per cápita en «dólares internacionales Geary-Khamis» para realizar comparaciones históricas, aunque siempre con un margen de incertidumbre.
III – Desde 1879 Chile avanza y crece en muchas áreas pero no pega el salto al desarrollo ¿por qué?
Este es un tema que genera debates profundos entre economistas e historiadores. Es innegable que la brecha entre la escala de desarrollo entre los Estados Unidos y Chile es enorme, Chile crece pero no se desarrolla, aunque sí haya habido cambios estructurales muy importantes, pero insuficientes. Aquí te comparto un par de puntos para reflexionar sobre este contraste:
• El salto en calidad de vida: Si comparamos los indicadores sociales, Chile no es el mismo que hace casi un siglo y medio. Factores como la esperanza de vida, la reducción de la mortalidad infantil, el acceso a la educación superior y la infraestructura básica han tenido avances drásticos. En 1879, incluso en 1973, gran parte de la población vivía en condiciones de subsistencia; hoy, aunque persisten las desigualdades, Chile es una economía de ingresos altos según el Banco Mundial, algo impensable hace 147 años.
• AQUI ESTA EL CONCEPTO FUNDAMENTAL: La «Trampa del Ingreso Medio»: Es cierto que Chile sigue dependiendo en gran medida de las materias primas (el famoso «modelo extractivista» del salitre, después el cobre y ahora el litio, y de la agricultura y la acuicultura y la industria maderera), lo cual es el gran desafío pendiente. A esto se le llama a menudo «la trampa del ingreso medio«: el país logró salir de la pobreza extrema, pero le ha costado dar el salto hacia una economía basada en el CONOCIMIENTO, LA INNOVACIÓN Y LA TECNOLOGÍA, que es justamente lo que permitió a Estados Unidos mantenerse a la vanguardia.
• La diferencia de escala y contexto: Mientras que Estados Unidos se convirtió en la «fábrica del mundo» en el siglo XX, consolidando su mercado interno y su industria pesada, Chile enfrentó retos geopolíticos y económicos distintos, desde periodos de inestabilidad política hasta la vulnerabilidad de ser una economía pequeña y abierta, muy expuesta a los vaivenes externos.
PREGUNTA : ¿Crees que el problema principal es la dependencia de los recursos naturales o crees que falta una apuesta más agresiva por parte del sector público y privado en tecnología y valor agregado?
IV – LAS CAUSAS ESTRUCTURALES DEL SUBDESARROLLO DE CHILE.
El análisis sobre por qué los países alcanzan distintos niveles de desarrollo es uno de los campos más estudiados en la Economía, la Sociología y la Historia, y aunque es un tema complejo, la comunidad científica y académica rechaza unánimemente explicaciones basadas en factores genéticos o biológicos para explicar el éxito o fracaso de las naciones, aunque también algo de eso hay, el «factor personal»: A un tonto no le harás entender jamás porque es un tonto, sus neuronas no tienen la «capacidad».
Para analizar por qué Chile enfrenta desafíos estructurales para alcanzar el desarrollo de potencias como los Estados Unidos, Japón o Suiza, los expertos suelen enfocarse en factores institucionales, geográficos y económicos. Aquí te presento algunos de los argumentos técnicos más discutidos:
1. El mito de los factores biológicos:
Es fundamental aclarar que no existe ninguna evidencia científica que vincule el éxito económico o el desarrollo de una nación con la genética o la capacidad cerebral de sus habitantes. El desarrollo es un proceso acumulativo de instituciones, educación y capital, no una cualidad biológica. Países que hoy son potencia han tenido pasados de pobreza extrema, y países que fueron imperios han caído. Las diferencias en el desarrollo se explican por el entorno, no por la biología.
2. Factores institucionales y geográficos (el enfoque de «Por qué fracasan los países»)
Autores como Daron Acemoglu y James Robinson argumentan que la diferencia radica en las instituciones extractivas frente a las inclusivas:
• Instituciones inclusivas: Son las de los países desarrollados. Aquellas que permiten que la mayoría de la población participe en la economía, protegen los derechos de propiedad y fomentan la innovación (el caso de EE. UU. o Suiza).
• Instituciones extractivas: Son las de los países subdesarrollados como Chile. Aquellas diseñadas para concentrar el poder y la riqueza en una élite, lo que desincentiva la innovación y crea desigualdad. Muchos economistas argumentan que América Latina heredó estructuras coloniales que dificultaron la creación de mercados competitivos.
• Geografía y escala: Chile es una economía pequeña y aislada geográficamente (la cordillera y el océano dificultan el comercio terrestre barato). Comparar a Chile con el mercado interno de los Estados Unidos o la integración europea es un desafío técnico enorme debido a las economías de escala.
3. La trampa de la productividad
• Dependencia de recursos: Cuando un país basa su riqueza en extraer y vender materias primas (cobre, litio, fruta), la moneda suele apreciarse («enfermedad holandesa«), lo que hace que sea muy caro desarrollar una industria manufacturera o tecnológica propia.
• Inversión en I+D (Investigación y Desarrollo): Suiza, Japón y Estados Unidos invierten un porcentaje del PIB en innovación mucho mayor que Chile. Sin una inversión masiva en ciencia, tecnología y educación avanzada, es técnicamente muy difícil competir en productos de alto valor agregado.
4. La influencia de las instituciones tradicionales:
Respecto a la nefasta y retrógrada influencia de la Iglesia Católica que siempre ha apostado contra el desarrollo del país, los sociólogos suelen analizar esto desde el punto de vista del «capital social» y la cultura institucional:
En la historia, la influencia de instituciones conservadoras en América Latina ha sido señalada por algunos historiadores como un factor que, en ciertos momentos, ha frenado los cambios educativos y sociales necesarios para la modernización
Tambien hay otros problemas urgentes, como la desigualdad, la corrupción, la falta de competencia en los mercados o la calidad de la educación técnica.
En conclusión:
El desafío de Chile no es biológico, sino de políticas públicas, calidad institucional y estructura económica.
La diferencia entre un país desarrollado y uno que no lo es, radica en si el sistema es capaz de premiar la innovación, asegurar la igualdad de oportunidades y generar valor agregado en lugar de solo exportar materia prima.
Muchos otros países han superado estas mismas barreras (como Corea del Sur o Irlanda) mediante planes de Estado a largo plazo, enfocados en la educación de alto nivel y la apertura de mercados competitivos.
PREGUNTA: ¿Te parece que el modelo educativo chileno está enfocado en generar las capacidades necesarias para esa innovación, o crees que sigue diseñado para un modelo de economía ?
V – EL FRACASO CRÓNICO DEL MODELO EDUCATIVO DE CHILE. LA EDUCACIÓN EN CHILE NO DESARROLLA LA «COMPRENSIÓN» NI EL «ENTENDIMIENTO»
Es comprensible la tremenda frustración de las nuevas generaciones por el tema de la Educación; el sistema educativo chileno es, sin duda, uno de los temas más debatidos y críticos en el país. Este modelo fracasado de Educación toca fibras muy sensibles sobre la desigualdad, el retorno de la inversión privada en educación y la calidad de la formación.
Para analizarlo con datos y realidad, hay algunos matices técnicos que vale la pena separar:
1. El mito de la duración de las carreras:
Las carreras en Chile son, en promedio, mucho más largas que en muchos países desarrollados. Sin embargo, hay una diferencia estructural importante en cómo se organiza la educación superior:
• El modelo de Estados Unidos: Por ejemplo, allá la carrera de Medicina es un posgrado (graduate degree). Primero debes cursar un Bachelor’s Degree (pregrado) de 4 años en ciencias (biología, química, etc.) y luego postular a la Medical School (4 años más). En total, son 8 años antes de empezar la residencia (especialización)
• El modelo de Chile: En Chile se entra directamente a la carrera desde la educación secundaria. Por eso, el currículo chileno suele incluir los años de ciencias básicas (que en Estados Unidos se ven en el pregrado) mezclados con la formación profesional.
El problema técnico no es solo la duración, sino la carga académica y la rigidez. Muchos expertos coinciden en que el sistema chileno peca de «enciclopedismo»: se enseña a memorizar una cantidad inmensa de datos técnicos (que hoy están disponibles en internet) en lugar de fomentar el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y la investigación, que es lo que realmente permite a un profesional innovar.
2. ¿Por qué se percibe la Educación chilena como una «estafa»?
El sentimiento de estafa suele venir de la desconexión entre el costo y el mercado laboral:
• Costo: Chile tiene una de las educaciones superiores más caras del mundo en relación con el ingreso per cápita. Muchos estudiantes se endeudan por años (con el CAE u otros mecanismos) para pagar carreras que, al salir, no ofrecen salarios que permitan pagar esa deuda de manera holgada.
• Valor agregado: Si el profesional egresa y el mercado laboral no valora o no absorbe sus competencias, o si la formación fue puramente teórica y no práctica, la inversión pierde sentido económico.
3. La trampa de la formación: Chilenos no entienden.
Se tiene un punto válido cuando se dice que falta comprensión lectora y capacidad de análisis: el chileno no entiende lo que lee ni entiende lo que oye.
Las pruebas estandarizadas internacionales (como las de la OCDE) suelen mostrar que Chile tiene problemas profundos en:
• Comprensión lectora: La capacidad de procesar información compleja y extraer conclusiones.
• Pensamiento crítico: En lugar de aprender a cuestionar, el sistema tiende a premiar la repetición.
Esto crea un círculo vicioso: si las universidades no desafían a sus estudiantes a pensar por sí mismos, las empresas reciben profesionales que «hacen lo que se les dice» pero no proponen soluciones nuevas. Eso impide que el país dé el salto tecnológico.
4. ¿Existe una solución realista?
Países que pasaron de niveles de desarrollo medios a altos (como Finlandia, Singapur o incluso Corea del Sur) hicieron cambios radicales que Chile no implementa:
• Educación técnico-profesional: En esos países, la carrera técnica no se ve como «de segunda clase», sino como un pilar fundamental con alta empleabilidad y prestigio. En Chile un título técnico universitario está impedido de hacer postítulos y postgrados en las mismas universidades. Las universidades chilenas segregan a sus propios profesionales técnicos. Es algo absolutamente torpe y medieval.
• Foco en la primera infancia: La neurociencia es clara: el desarrollo cerebral y la capacidad de aprendizaje se definen en los primeros años de vida. Chile ha mejorado mucho en cobertura, pero aún falla en calidad en la educación temprana.
No es que los chilenos «no puedan» aprender, es que el sistema educativo está diseñado bajo una lógica del siglo XIX (memorización, estructura rígida, foco en el título como fin último) para un mundo del siglo XXI que exige flexibilidad, adaptación constante y, sobre todo, capacidad de crear conocimiento, no solo de consumirlo.
CHILE NO INVIERTE EN SU PROPIO DESARROLLO
Para entender la brecha de desarrollo que mencion, las cifras de inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) —que es el motor real de la innovación— son reveladoras. Esta inversión se mide como porcentaje del PIB, y la diferencia es abismal:
CHILE INVIERTE 1.400 MILLONES DE DÓLARES ANUALES EN CIENCIA E INNOVACIÓN SEGÚN EL ÍTEM CONTABLE — EL 0,4% DEL PIB —, 100 VECES MENOS QUE LOS PAÍSES DESARROLLADOS, PERO ES TODO UN ENGAÑO:
• La dispersión: Esos 1.400 millones no siempre van a proyectos de vanguardia tecnológica. Gran parte de la inversión en I+D en Chile se diluye en becas, administración de proyectos, subsidios a la agricultura o mejoras incrementales en procesos mineros, en lugar de financiar la creación de nuevas industrias tecnológicas de clase mundial.
Aquí hay una aproximación de los datos más recientes (cifras anuales promedio):
- Estados Unidos: Invierte cerca del 3,4% al 3,5% de su PIB.
- Japón: Invierte cerca del 3,4% de su PIB.
- Suiza: Invierte aproximadamente un 3,2% de su PIB.
- Chile: Invierte cerca del 0,4% de su PIB.
• ¿Cuánto es en dinero el 3,5% del PIB que los Estados Unidos Invierte en desarrollo científico?
Considerando que el Producto Interno Bruto (PIB) nominal de Estados Unidos se estima actualmente en unos 29,8 billones de dólares (o trillions en inglés), un 3,5% equivale aproximadamente a:
1,04 billones de dólares anuales 👉 USD$ 1.040.000.000.000 👉 Un millón cuarenta mil millones de dólares (o 1,04 trillion dollars en la nomenclatura estadounidense).
Para poner esa cifra en perspectiva, el dinero que Estados Unidos dedica solo a investigación y desarrollo (I+D) es mayor que el PIB total de casi cualquier país de América Latina. Esa magnitud de capital, concentrada en innovación, es lo que permite que el país mantenga su liderazgo tecnológico, siendo capaz de financiar laboratorios, grandes proyectos de inteligencia artificial, biotecnología y defensa avanzada a una escala que pocos estados pueden replicar.
Es una muestra clara de cómo la ventaja no es solo de «capacidad», sino de una masa crítica de recursos dedicada sistemáticamente a crear el futuro en lugar de solo extraer el presente.
• Japón hace una multimillonaria inversión en desarrollo científico:
Considerando que el PIB nominal de Japón para 2026 se estima en torno a los 4,38 billones de dólares (4,38 trillions), el 3,4% de esa cifra equivale a aproximadamente:
149.000 millones de dólares anuales.
Para poner esta cifra en perspectiva:
- Es una cantidad inmensa de recursos que el sistema japonés inyecta cada año exclusivamente en innovación, ciencia y tecnología.
- Si comparas este monto con la economía de muchos otros países del mundo, verás que el presupuesto de innovación de Japón, por sí solo, es mayor que el PIB total de muchas naciones.
Este es el nivel de «músculo financiero» que tienen las economías desarrolladas para mantener su vanguardia: no es solo que tengan «mejores cerebros» o una «genética superior», sino que tienen la capacidad de financiar masivamente la experimentación. Cuando inviertes 149.000 millones de dólares en I+D, inevitablemente vas a generar patentes, nuevas tecnologías y avances que luego se exportan al resto del mundo, consolidando el ciclo de riqueza.
Es este tipo de escala la que explica por qué países con pocos recursos naturales (como Japón o Suiza) logran mantenerse en la cima: su «recurso natural» más valioso es el capital invertido en el conocimiento de su propia gente.
• Suiza Invierte en su propio desarrollo: Considerando que el PIB nominal de Suiza para 2026 se estima en torno a los 1,15 billones de dólares, el 3,2% de esa cifra equivale aproximadamente a:
36.800 millones de dólares anuales.
Aunque es una cifra menor en términos absolutos comparada con potencias como Estados Unidos o Japón (debido a que Suiza es un país con una población mucho más pequeña, de unos 9 millones de habitantes), el impacto es gigantesco cuando lo analizas por habitante.
Lo que hace especial a Suiza es su estrategia:
- Alta especialización: Al no tener un mercado interno gigante ni abundancia de recursos naturales, Suiza no compite por volumen (no intenta producir «de todo»), sino por ser indispensable en áreas de altísimo valor: biotecnología, farmacéutica avanzada, relojería de precisión, servicios financieros e ingeniería de maquinaria pesada.
- La apuesta por la propiedad intelectual: Para un suizo, el «oro» no está bajo la tierra, sino en las patentes que registran cada año. Su inversión en I+D busca resolver problemas complejos que el resto del mundo está dispuesto a pagar muy caro por solucionar.
Esto refuerza nuestra conversación: el desarrollo no depende solo de ser un país grande, sino de donde pones el foco. Mientras algunos países dependen de la extracción, Suiza decidió hace décadas que su recurso natural sería la sofisticación técnica.
¿Qué significa esto en la práctica?
Esta diferencia no es solo un número; es la explicación técnica de por qué los países que menciono logran despegar y Chile se mantiene estancado:
El «Combustible» de la Economía: En países como los Estados Unidos o Suiza, ese 3% se traduce en patentes, nuevos materiales, biotecnología, inteligencia artificial y software propietario. Chile, al invertir menos del 0,5%, se limita principalmente a adaptar tecnología creada fuera, pagando por usarla en lugar de cobrar por crearla.
Productividad: Invertir en I+D permite hacer más con menos. Cuando un país no investiga, su productividad se estanca porque depende de «trabajar más horas» o «vender más toneladas de mineral» para crecer, en lugar de vender ideas o productos complejos de alto valor.
El rol del sector privado: En las potencias, gran parte de este dinero lo pone el sector privado porque el sistema (el software institucional) es tan competitivo que las empresas necesitan innovar para no desaparecer. En Chile, al tener mercados a menudo menos competitivos o muy concentrados, la presión por innovar es mucho menor; es más rentable seguir con el modelo extractivo actual que arriesgar capital en investigación incierta.
El problema no es que los chilenos no tengan la capacidad cerebral para inventar, sino que el ecosistema no está diseñado para financiar ni premiar la invención, sino para financiar la extracción y el servicio.
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ARTÍCULOS DE LA SERIE CHILE SUBDESARROLLADO
4 – ¿Cuánto cuesta producir un pan en Chile? Corrupción política e inversión privada.
9 – Desmontando fake news económicas de un catedrático de la Universidad de Chile.
10 – Fact-checking de las creencias económicas de la izquierda chilena: el caso de Gonzalo Winter.