Análisis sobre la «Operación Militar Epic Fury» de Estados Unidos e Israel: el derrumbe de la dictadura teocrática de Irán y sus consecuencias estratégicas sobre la realidad geopolitica en Kurdistán, Pakistán y Afganistán.
Autor, Jorge Auristondo Vilches
Más que recargar este análisis con palabras y opiniones innecesarias y especulativas, iré directo al grano y expondré directo en la pizarra los hechos reales y sus proyecciones geopolíticas más lógicas.
La «Operación Militar Epic Fury» de la coalición de Estados Unidos – Israel, comandada por el Presidente Donald Trump y sub-comandada por el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha derrumbado y acabado de forma irreversible y definitiva la maligna dictadura islámica de los Ayatolas de Irán, después de décadas de represión y genocidio del pueblo iraní y de crimenes, sicariatos, sabotajes y atentados terroristas en todas partes del mundo, tal como fue el atentado contra el edificio de la mutual judía AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en Buenos Aires, Argentina, el 18 de Julio de 1994, con 85 muertos y más de 300 heridos civiles desarmados. La investigación israelí y periodística independiente, descubrió que los autores del genocidio fueron 2 iraníes y un libanés: General de Brigada del Ejército de Irán, Ahmad Vahidi; el agregado cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires, Mohsen Rabbani, e Imad Mugniyah – alias Hajj Radwan -, Jefe militar del grupo terrorista islámico Hezbolá del Líbano. Lo más asqueroso de todo fue la complicidad en el atentado de una red de militares argentinos, de gobiernos argentinos y de la izquierda argentina que movilizó todos sus recursos periodísticos, judiciales y políticos para proteger a los autores del crimen – la dictadura de los Ayatolas – y otorgar inmunidad a los culpables hasta el día de hoy, para lo cual no escatimaron en asesinar al fiscal especial encargado de la causa del atentado contra la AMIA, Alberto Nisman, encontrado muerto en Enero de 2015, durante el gobierno de la comunista y pro-iraní, Cristina Fernández de Kirchner.
El Ayatola fue «eliminado», en ningún caso «asesinado».
Tal como expliqué en un artículo anterior, la «Operación Epic Fury» es absolutamente legal según los convenios internacionales sobre la guerra y la Convención de Ginebra, y, en este sentido, el Ayatola fue «eliminado» o «muerto», pero en ningún caso «asesinado».
I.) Los Kurdos se preparan para combatir a Irán:
Información clave:
En el contexto del bombardeo del 28 de Febrero de 2026 de Estados Unidos e Israel contra Irán, que «eliminó» al «líder supremo» o Fürer Ali Khamenei y sus secuaces, varios grupos kurdos iraníes exiliados por los Ayatolas en el Norte de Irak están intensificado los preparativos para un ataque armado contra los que queda del régimen iraní.
Cinco grupos opositores kurdos iraníes, incluyendo el Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI), el Partido de la Vida Libre del Kurdistán (PJAK), el Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK), la Organización Khabat del Kurdistán Iraní y una rama del Partido Komala del Kurdistán Iraní, anunciaron el 22 de Febrero de 2026 la formación de la «Coalición de Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní». Esta coalición busca derrocar al régimen de Teherán y lograr la autodeterminación e independencia territorial kurda, con un enfoque en la coordinación política y militar. En este proceso Irán perderá un gran territorio.
Estos grupos, con bases en la Región del Kurdistán de Irak, han reportado ataques iraníes con drones y misiles contra sus posiciones en el Norte de Irak el 1 de Marzo de 2026, sin bajas entre sus miembros. Líderes como Aso Saleh del PDKI han afirmado que sus fuerzas Peshmerga (guerreros kurdos) están «preparadas para el futuro cercano» y han reivindicado operaciones en Irán, como la liberación de prisioneros políticos en Mariwan. Abdullah Mohtadi, del Partido Komala, ha llamado a los soldados kurdos en el Ejército de Irán a desertar y unirse a la causa. Mustafa Hijri, líder del PDKI, ha enfatizado la continuación de la lucha por elecciones democráticas en Irán.
Estados Unidos ha contactado y está negociando directamente a líderes kurdos iraquíes, como en la llamada del Presidente Trump el 1 de Marzo de 2026, para discutir su rol en el conflicto, reconociendo su experiencia en combates contra ISIS o Estado Islámico y su control de áreas estratégicas en la frontera Irán-Irak. Se estiman que los Peshmerga iraquíes suman entre 150.000 y 190.000 efectivos, mientras que los grupos kurdos iraníes opositores cuentan con 5.000 a 8.000 combatientes. Irán ha respondido atacando bases kurdas en Irak para prevenir levantamientos en sus regiones kurdas (Rojhalat), utilizando milicias iraquíes para crear un «zona tampón».
La ofensiva kurda ha aumentado con los ataques aéreos en el Oeste de Irán, donde periodistas como Kamal Chomani sugieren que eliminar cuarteles del IRGC en áreas kurdas facilitaría el regreso de Peshmerga y guerrillas para asegurar ciudades. Algunos analistas predicen operaciones armadas inminentes por parte de kurdos y otros grupos étnicos como los baluchis.
Profundización
Los preparativos kurdos representan una oportunidad histórica para avanzar en su autonomía, aprovechando la debilidad del régimen iraní tras la muerte de Khamenei y los ataques aéreos que han degradado sus defensas aéreas y aparatos de seguridad interna. Sin embargo, el agónico régimen iraní mantiene cohesión y podría contraatacar a los kurdos civiles y opositores, exacerbando la represión en regiones kurdas.
La coalición kurda busca traducir la unidad política en acciones operativas coordinadas, pero enfrenta desafíos como la fragmentación interna (no todas las ramas de Komala se unieron) y la dependencia de apoyo externo de EE.UU. e Israel. Si el régimen no colapsa de forma abrupta, los kurdos podrían ganar concesiones democráticas, pero un fracaso podría llevar a mayor inestabilidad regional, afectando a Irak y Turquía, que teme flujos de refugiados y avances del PKK (afiliado a PJAK).
En resumen, esta preparación es un cálculo estratégico: los kurdos apuestan por un cambio de régimen, pero el riesgo de una guerra prolongada es alto, con posibles consecuencias humanitarias graves.
II.) Pakistán afectado por la caída del régimen de Irán y el conflicto con Afganistán:
Información clave:
Pakistán es el único país islámico con armamento nuclear propio, pero también es una cruenta dictadura islámica, creadora de los Talibanes y muy cercana a la de los Ayatolas de Irán. El conflicto entre Pakistán y el ahora gobierno Talibán de Afganistán, hoy aliados estratégicos y militares de China, con la que limita territorialmente, escaló a «guerra abierta» el 27 de Febrero de 2026, tras ataques afganos en posiciones paquistaníes en la frontera Durand, en represalia por los bombardeos paquistaníes el 21 de Febrero contra campamentos del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) y ISIS-K en provincias afganas como Nangarhar, Paktika y Khost.
Pakistán respondió con la «Operación Furia Justa», bombardeando Kabul, Kandahar y Paktia el 27 de Febrero, matando a 274 combatientes talibanes e hiriendo a 400 según Islamabad, mientras Afganistán reportó 13 soldados muertos. El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, declaró que la paciencia de Pakistán se agotó, acusando a los talibanes de ser «proxy de la India», país también con armamento nuclear y con el cual Pakistán ha tenido varias guerras. Los talibanes afganos han expresado disposición a negociar, pero el conflicto persiste, con Irán expresando preocupación por las repercusiones regionales.
Paralelamente, la caída del régimen iraní (tras el «eliminación» de Khamenei el 28 de Febrero y ataques continuos) ha impactado a Pakistán. Protestas en ciudades norteñas como Peshawar y Quetta, impulsadas por la minoría chií (mayoría en algunas áreas de Khyber Pakhtunkhwa), han resultado en al menos 22 muertes el 1 de Marzo de 2026, incluyendo intentos de asaltar el consulado estadounidense en Karachi. Pakistán desplegó tropas e impuso toques de queda en dos ciudades norteñas para contener las manifestaciones contra los ataques a Irán. El cierre del Estrecho de Ormuz por Irán ha afectado el comercio paquistaní, reduciendo exportaciones clave como arroz y textiles a Irán, agravando la crisis energética de Pakistán.
El régimen iraní, aunque debilitado, sobrevivía con un Consejo de Liderazgo Interino (también recientemente eliminado en un nuevo bombardeo de Estados Unidos), que asumió las funciones del «líder supremo», pero enfrentó protestas internas y ataques que han matado a miles de militares y civiles.
Profundización:
Pakistán enfrenta una doble presión: el conflicto con Afganistán podría prolongarse en escaramuzas fronterizas o escalar, afectando la planificación estadounidense contra Irán y beneficiando a China (aliado de Afganistán) al desviar recursos regionales. El ataque contra Pakistán del gobierno Talibán afgano, es una movida china.
El colapso definitivo del régimen iraní, generaría inestabilidad en la frontera Irán-Pakistán, con posibles flujos de refugiados, empoderamiento de militantes baluchis y disrupciones en el comercio (Pakistán depende de gas iraní).
Las protestas chiíes internas van a desestabilizar regiones como Khyber Pakhtunkhwa, ya tensionadas por el conflicto afgano, forzando a Pakistán a dividir sus fuerzas en múltiples frentes. Este objetivo es para debilitar al Pakistán nuclear e integrista. Estratégicamente, Pakistán ha apoyado históricamente a Irán (como en Junio de 2025 contra Israel), pero ahora equilibra eso con las presiones de India e Israel, que podrían haber instigado el conflicto afgano para distraer a Islamabad. Si el régimen iraní colapsa, Pakistán podría ganar en seguridad energética a largo plazo con un Irán más estable, pero a corto plazo enfrenta riesgos de inestabilidad regional y económica y de la supervivencia del régimen integrista. La desescalación con Afganistán es probable, pero depende de negociaciones, mientras el apoyo a Irán podría mitigar amenazas fronterizas. En general, estos eventos ponen a Pakistán en una posición vulnerable porque pierde a su socio principal, con impactos en su economía, seguridad y diplomacia.