Cataclismo en Nepal. Esta vez tampoco ningún dios salvó a nadie.

A Nepal llegaron los dioses hace 2.500 años. Famosa por ser una tierra muy religiosa, ha sufrido graves cataclismos de forma periódica desde siempre: terremotos, inundaciones, avalanchas, pobreza, hambre, pestes y sanguinarias luchas internas. Ahora, una nueva catástrofe asola al antiguo reino. Pero, esta vez igual que las veces anteriores, ningún dios a salvado a nadie. Nunca ningún dios ha salvado a nadie en ningún lugar.

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Nepal posee una de las tradiciones religiosas más singulares de Asia. En este pequeño ex reino del Himalaya conviven desde hace siglos el hinduismo y el budismo, dos tradiciones que, lejos de estar completamente separadas, comparten símbolos, lugares sagrados, festividades y prácticas religiosas.

Los principales dioses del hinduismo


Entre las divinidades hindúes más veneradas destaca Shiva, considerado dios de la transformación, la destrucción y la renovación. En Nepal ocupa un lugar especialmente importante y el gran templo de Pashupatinath, en Katmandú, está dedicado a él. También son fundamentales Vishnu, preservador del universo, y Brahma, asociado con la creación.


La diosa Durga, representación del poder femenino y protectora frente al mal, tiene una enorme importancia durante Dashain, la principal festividad nacional de Nepal. Ganesha, el dios con cabeza de elefante, es venerado como removedor de obstáculos y protector de los nuevos comienzos.


Las figuras sagradas del budismo


El budismo nepalí también presenta una rica tradición de figuras veneradas. Siddhartha Gautama, el Buda, nació en Lumbini, en el actual territorio de Nepal, convirtiendo al país en uno de los lugares fundamentales de la historia del budismo.


Junto al Buda aparecen numerosos bodhisattvas, seres que representan diferentes cualidades espirituales. Avalokiteshvara (Chenrezig) simboliza la compasión; Manjushri, la sabiduría; Tara Verde, la protección y la acción compasiva; y Vajrapani, la fuerza y la protección del Dharma.


Una convivencia religiosa excepcional


Una característica particularmente interesante de Nepal es que muchas personas pueden rendir culto tanto a divinidades hindúes como a figuras budistas, sin percibir necesariamente una contradicción. Esta interacción se observa especialmente en el valle de Katmandú y en la tradición religiosa de los pueblos newar.


Templos, estupas, imágenes, procesiones y festividades forman parte de una cultura espiritual en la que las fronteras entre hinduismo y budismo pueden ser bastante permeables.


Por ello, más que hablar simplemente de un país hinduista o budista, Nepal puede entenderse como un gran mosaico religioso, donde Shiva, Vishnu, Durga y Ganesha conviven culturalmente con Buda, Avalokiteshvara, Manjushri y Tara. Esta convivencia constituye uno de los rasgos más fascinantes de la civilización nepalesa.