Sabe quién te odia en secreto y en público. Guía para detectar quién te odia.

Excelente guía para detectar quien te odia, basada en la investigación de la Psicopatología de tres ciencias de la mente: Psicoanálisis, Psiquiatría y Psicología.


Autor, Jorge Auristondo Vilches. Psicoanalista. Toxicólogo.


INTRODUCCIÓN

Ernesto «Che» Guevara – el demente y sanguinario revolucionario y teórico comunista argentino-cubano –, dice en su discurso/documento: » Mensaje a la Tricontinental (también llamado Carta a la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina), Abril de 1967, publicado en el suplemento especial N.º 1 de la revista Tricontinental, La Habana :

«El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así: un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.»

Sin ninguna duda, el «Che» Guevara era un loco peligroso de paquete y un genocida guiado por el odio, según la ciencia mental.

EL ODIO Y LA LOCURA

Axioma 1 : El ODIO es el primer síntoma de la desintegración cerebral y mental en una persona.

Tengo más de 30 años de práctica clínica privada y puedo confirmar que El primer síntoma de lo que conocemos vulgarmente como la LOCURA es el ODIO.

El enfermo de locura empieza a desarrollar odio hacia cualquier objeto, sea esposo, esposa, hijos, familia, extraños, a gente que jamás ha visto ni conoce.

¿Por qué una persona o un grupo de personas se convierte en asesino o terrorista y sale a la calle a matar gente que no conoce ni ha visto, como hicieron agentes islámicos que dinamitaron en la ciudad de Buenos Aires el edificio de la AMIA lleno de gentes, adultos y niños, sólo porque eran «judíos» o ciudadanos israelies?

¿O, cómo se explica el atentado islámico a las Torres Gemelas de New York City con miles de víctimas?

¿O el caso reciente del día 31 de Agosto 2026, también en New York City, en la Times Square, donde Pamela Cisneros, de 49 años, una mujer de origen latino, salió a la calle a matar gente que no conocía con dos cuchillos y en solo 20 segundos dejó gravemente herido a Mr. Tak Kam de 69 años, y mató a la joven gerenta Erin Piacenti, de 32 años, vicepresidenta de Bank of America, recién vuelta de la baja por maternidad?

Sabemos que la asesina Pamela Cisneros, de 49 años, vecina del barrio Queens, tenía un historial documentado de salud mental con el Departamento de Policía de New York City – el NYPD – (2018 y 2019: incidente agresivo en un hotel y un intento de tirarse a las vías del metro). La familia ha dicho que llevaba años con crisis, posible trastorno bipolar, inyecciones mensuales, y que los problemas se agravaron tras un posparto. Lamentablemente la victimaria Pamela Cisneros, fue abatida por la policía mientras ella intentaba apuñalar a los agentes policiales. La conclusión es que Pamela Cisneros estaba totalmente loca y en un acto de odio incontrolable salió a la calle a matar y también terminó muerta.

Y, sirva de advertencia, que hay ideologías, incluso religiosas y politicas, que son creadas por dementes enfermos de odio y que atraen y reclutan como imanes a otro grupo de personas con graves problemas y conflictos psicopatológicos, donde el odio de unos retroalimenta patológicamente el odio de los otros. 👉 Al final de esta Guía te explico cómo se llama en Psicopatologia cuando uno o más locos peligrosos atraen a otros locos para formar asociaciones a donde se retroalimentan unos con otros.

IMPORTANTE: Ver nuestro artículo complementario Bioquímica de la Locura, donde te doy la explicación técnica de la Locura.

Aquí te enseño los «actos«, «actitudes«, «gesticulaciones» y «comportamientos» del » Otro» que expresan el desprecio, el odio, el maltrato contra ti, y el deseo de dañar y hacer el mal contra tu «Yo» , tanto explícitos como implícitos, expresos y secretos. Qué actos explícitos, implícitos, verbales y gesticulates que expresan odio hacia la otra persona, basado en información técnica y verificada psicológica, psicoanalítica y psiquiátrica.

Voy a definir conceptos y debo aclarar que el desprecio, el odio y el maltrato no son lo mismo, aunque a menudo se entrelazan.

  • DESPRECIO: En psicología de las emociones, el desprecio es una emoción de superioridad moral (“yo estoy por encima; tú eres menor o inferior”).
  • ODIO: El odio, en la clínica psicoanalítica y psiquiátrica, es un afecto agresivo más crónico, organizado y dirigido a dañar, devaluar o eliminar psíquicamente al objeto.
  • MALTRATO: El maltrato es ya una conducta (o un patrón de conductas) que usa poder para humillar, controlar, aterrorizar o degradar. La OMS y la APA lo incluyen como violencia psicológica cuando hay menosprecio, humillación, amenaza, aislamiento, ridiculización o distorsión de la realidad.

El Odio exige un patrón de conducta

Un gesto aislado no “prueba” odio. Lo que sí tiene valor clínico es el patrón: repetición, contexto de poder, falta de reparación y efecto sobre la dignidad y la percepción de sí del otro.

1 – Marco técnico: cómo se entiende cada cosa

Psicología de las emociones (Ekman y Gottman)

Paul Ekman describe el desprecio como la emoción universal con expresión unilateral: se tensa y se eleva una comisura de los labios (el “lip curl”). El mensaje implícito es: “soy mejor que tú”. Se acompaña a menudo de tono altivo, mirada de arriba abajo y ojos en blanco.

John Gottman, en décadas de observación de parejas, halló que el desprecio (sarcasmo, burla, insulto, ojos en blanco, mofa) es el mejor predictor de ruptura entre los “cuatro jinetes” (crítica, desprecio, defensividad, stonewalling). No ataca un acto; ataca el valor de la persona desde una posición de superioridad. Además se asoció a más enfermedad infecciosa en quien lo recibe, lo que sugiere un efecto fisiológico real del clima relacional.

DEFINICIÓN: Stonewalling (en español: hacer un muro, cerrar el grifo, bloquearse) es el retiro total de la interacción en medio del conflicto: hacer el vacío, silencio, mirada ausente, cara inmóvil, monosilabos o levantarse y irse. Gottman lo definió así en el Love Lab y lo colocó como el cuarto jinete —después de crítica, desprecio y defensividad— porque, cuando se vuelve crónico, predice con fuerza el deterioro y la ruptura.

En el Psicoanálisis

  • Sigmund Freud: el odio aparece ligado a la pulsión agresiva y a mecanismos como la proyección (atribuir al otro lo inaceptable de uno). El otro se vuelve contenedor de lo odiado en uno mismo.
  • Melanie Klein: la envidia es el impulso de atacar o estropear lo bueno que el otro posee (cuidado, talento, amor). La identificación proyectiva no solo “echa” afuera un afecto intolerable; presiona al otro para que lo sienta y lo actúe. El desprecio y el odio pueden ser modos de controlar un objeto sentido como amenazante o demasiado bueno.
  • Otto Kernberg: el odio es un afecto agresivo estable y racionalizado, no un arranque puntual de ira. Su meta inconsciente es destruir o devaluar al objeto, que a la vez se necesita. En el narcisismo patológico y el “narcisismo maligno” el desprecio, la devaluación y a veces el sadismo se vuelven rasgos del carácter.

En Psiquiatría y violencia psicológica

En trastornos de personalidad (narcisista, antisocial, límite, paranoide) el desprecio y la hostilidad pueden ser recurrentes, pero no todo desprecio es un trastorno. Lo que la clínica llama maltrato psicológico incluye: humillación, invalidación, gaslighting, silencio punitivo, aislamiento, amenazas y control. Los tribunales y la literatura forense reconocen que esto puede ocurrir sin gritos ni golpes.

2 – Actos explícitos que expresan odio o desprecio

Son conductas abiertas, observables, difíciles de negar:

  • Insultar, denominar, degradar (“inútil”, “payaso”, “basura”, “no vales nada”).
  • Ridiculizar en público: imitar la voz, la risa, el cuerpo o un error delante de terceros.
  • Amenazar (daño, abandono, exposición, quitar recursos, “te voy a hundir”).
  • Humillar con comparaciones (“mira cómo lo hace X; tú nunca”).
  • Interrumpir de forma sistemática, hablar encima, “apagar” al otro.
  • Expulsar del espacio: dar la espalda, salir de la habitación mientras el otro habla, cerrar la puerta en la cara.
  • Destruir o esconder objetos significativos, sabotear logros, “olvidar” lo que importa al otro.
  • Contacto físico invasivo de dominio: agarrar el brazo, poner el dedo en los labios para silenciar, empujar sutilmente.
  • Aplaudir con ironía, chasquear la lengua, silbar o reírse en la cara.
  • Exhibir gestos obscenos o de rechazo culturalmente codificados (corte de manga, “largo”, etc.), usados para humillar.

En pareja y familia, Gottman y la literatura de violencia íntima añaden la humillación ante hijos o familiares y las “bromas” que solo hieren a una persona.

3 – Expresiones verbales

Directas (explícitas)

  • Insultos y descalificaciones de la persona, no del acto: “eres tonto”, “siempre igual”, “no sirves”.
  • Sarcasmo no cómico: “lo bueno de ser como tú es que no quieres más de lo que nunca tendrás”
  • Tono frío, plano, “razonable”, que convierte cualquier frase neutra en desprecio. El contenido es secundario; la carga está en la prosodia.
  • Amenazas veladas o abiertas; ultimátums; “ya verás”.
  • Deshumanización: tratar al otro como objeto, animal, “problema”, “carga”.

Encubiertas (implícitas, pero verbales)

Aquí el odio se disfraza de ayuda, humor o lógica. Son las más corrosivas porque niegan su propia hostilidad:

  • Cumplidos envenenados: “eres más listo de lo que parecía”, “para ser mujer te orientas bien”
  • Minimización: “no es para tanto”, “te montas películas”, “siempre dramático”.
  • Gaslighting: “eso nunca pasó”, “estás loco/a”, “lo imaginaste”, “tu memoria es terrible”.
  • Victimización invertida: “mira cómo me haces sentir”, “tú me obligas a tratarte así”.
  • “Era una broma” + acusación de falta de humor si hay queja.
  • Cortes de conversación: “olvídalo”, “no hay nada que hablar”, “ya escuché suficiente”.
  • Pasivo-agresivo escrito: “Ok.”, “Si tú lo dices…”, “Interesante…”.
  • Hablar de la persona en tercera persona delante de ella, o “traducirla” a otros (“él/ella no está bien de la cabeza”).

En teoría de actos de habla, insultar, amenazar, denigrar, escarnecer, calumniar o descalificar son actos ilocucionarios hostiles: no solo “dicen”; hacen daño a la imagen y al vínculo.

4 – Gestos y señales no verbales

La firma del desprecio (Ekman)

  • Elevación y tensión de una sola comisura labial (sonrisa de superioridad, no de alegría).
  • Mentón ligeramente alzado; mirada “por encima del hombro” o “down the nose”.
  • Ojos en blanco, resoplido, chasquido de lengua, “huh” o “ts-ts”.

Otros gestos de hostilidad y rechazo

Estudios de comunicación no verbal y protocolos de violencia psicológica describen de forma reiterada:

CanalSeñal frecuenteLectura clínica habitual
RostroCeja alzada de fastidio, micro-mueca, sonrisa hipócrita, asco facialDesprecio, crítica, rechazo
MiradaEvitación persistente o mirada fija amenazanteDistancia emocional o intimidación
PosturaBrazos cruzados, cuerpo orientado hacia otra parte, encogerse de hombrosBarrera, insignificancia del otro
ManosGesto de “vete”, manotazo al aire, señalar con el dedo, taparse la caraDescarte, dominio, vergüenza ajena
DistanciaAlejarse, invadir espacio, tocar para controlarCastigo o avasallamiento
AtenciónMirar el teléfono mientras el otro habla, suspirar, interrumpir con el cuerpo“No vales el tiempo”

Joe Navarro y otros analistas de conducta destacan el ojo en blanco, la mirada de desprecio y el “ya no te escucho” corporal como signos de falta de respeto, no de simple desacuerdo.

Las microexpresiones (Ekman) duran fracciones de segundo. Pueden filtrar desprecio real aunque la persona intente sonreír. No equivalen a un veredicto, pero en un patrón repetido son informativas.

5 – Lo implícito, lo secreto y lo “educado”

El maltrato encubierto no grita. Opera por omisión, contradicción y negación:

  • Silencio punitivo (ley del hielo): no hablar como castigo. Es agresión pasiva reconocida como violencia psicológica
  • Incongruencia verbal-gestual: palabras amables + cara de asco; “te quiero” + tono muerto; preocupación fingida que en realidad diagnostica al otro (“deberías ir al psicólogo” como arma).
  • Sabotaje discreto: “olvidar” citas, no transmitir mensajes, retrasar ayuda, elogiar a terceros para hundir.
  • Devaluación crónica de logros: ni un éxito queda en pie.
  • Aislamiento social: sembrar dudas sobre la salud mental del otro ante amigos o familia.
  • Identificación proyectiva (Klein): el otro “se vuelve” el tonto, el agresivo o el inestable que el emisor no puede reconocer en sí. El receptor empieza a dudar de su propio juicio.
  • Microagresiones: pullas cotidianas que parecen menores y acumulan daño (“death by a thousand cuts”). Pueden ser conscientes o no; el impacto no depende de que el emisor “lo admita”.

El Narcisista

En el narcisismo encubierto el desprecio suele llegar envuelto en herida: suspiros, decepción, “me duele que pienses eso de mí”. La forma es cuidado; la función es control y desautorización de la percepción ajena.

6 – Distinciones clínicas útiles

  • Ira: busca corregir un agravio; desprecio declara inferioridad; odio busca dañar o borrar al objeto; asco quiere alejarse de algo contaminante. Pueden mezclarse.
  • Crítica: “llegaste tarde y me afectó”. Desprecio: “eres un patético irresponsable”.
  • Un ceño o un silencio pueden ser cansancio, «neurodivergencia» (ver nota), depresión o diferencia cultural. El criterio es intencionalidad relacional + repetición + efecto.
  • El emisor a menudo niega el desprecio (“exageras”). Esa negación forma parte del mecanismo, no lo anula.
  • En psicoanálisis, el odio intenso a veces defiende de la envidia, la dependencia o la vergüenza. Eso explica el origen; no justifica el maltrato.

Nota : La neurodivergencia NO ES un concepto ni una definición oficial ni científica aceptada por la Psicopatologia. Es una palabra de origen político creada por el movimiento WOKE LGBT para desinformar a la población agrupando distintas categorías de deficiencias intelectuales y patologías cerebrales bajo una falsa idea de «normalidad». Considera que el comportamiento patológico no es patológico, sino «divergente», donde el «loco» ya no está «loco», sino que «diverge», niega o no acepta el diagnóstico científico de los comportamiento normales y de esa forma ya no es patológico: ya no hay distinción «binaria» entre enfermedad y salud, da lo mismo. Se trata de la «antipsiquistría«. De esta forma la neurodivergencia exige que un psicótico o psicopatológico diagnosticado – como un pedófilo –, pueda acceder a cualquier cargo sin control ni restricciones, por ejemplo, a trabajar con niños. El pedófilo es un neurodivergente que no debe ser contenido. Espero que se entienda esta clara explicación.

7 – Efecto sobre el “yo” que lo recibe

La investigación y la clínica coinciden: el desprecio sostenido erosiona autoestima, genera hipervigilancia, vergüenza, duda de la propia percepción, síntomas ansioso-depresivos y, en contextos de violencia reiterada, daño comparable al de otras formas de abuso psicológico.

Gottman lo consideró tóxico para el vínculo; Kernberg lo ve anclado en estructuras de personalidad graves cuando es crónico, sadista y racionalizado.

Si esto describe un patrón actual —no un mal día—, lo técnicamente indicado no es “interpretar más gestos”, sino documentar hechos, recuperar realidad compartida con personas de confianza y, si hay riesgo o desgaste grave, consultar con un profesional de salud mental o, en casos de violencia, con recursos especializados. Nombrar el patrón (desprecio, invalidación, gaslighting, silencio punitivo) ya es un acto clínico: saca lo secreto a la luz, que es donde deja de funcionar del todo.

Alguna infidencia sobre este artículo

Cuando escribí esta Guía para detectar quién te odia, lo que más me retrasó fue encontrar el título apropiado, la dificultad de cualquier título de un artículo es el esfuerzo en comprimir todo el artículo en unas cuantas palabras. En este caso estuve imaginando varios títulos que hoy te comparto, esperando que cada uno de ellos resuman lo que aquí digo. Puedes quedarte con el que más significado tenga para ti:

  • Cuando el otro te mira desde arriba: desprecio, odio y maltrato en lo dicho y en lo no dicho
  • El lenguaje del desprecio: gestos, palabras y silencios que odian
  • “No es para tanto”: anatomía del desprecio hacia el yo
  • Odio explícito, odio secreto: cómo se expresa el maltrato psicológico
  • La cara unilateral del desprecio: actos, frases y gestos que degradan
  • Lo que el odio no dice en voz alta
  • Superioridad, burla y hielo: las formas cultas del maltrato
  • El otro que te reduce: semiótica del desprecio
  • Palabras que hieren, gestos que condenan
  • El desprecio como veredicto: cuando te declaran inferior

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PSICOPATOLOGÍA DEL ODIO DE LOS LOCOS QUE SE ATRAEN Y FORMAN ASOCIACIONES.

1 – Si lo que se comparte es un delirio (psicosis)

El nombre clásico es folie à deux (“locura de dos”), descrito por Lasègue y Falret en 1877. En manuales posteriores:

  • DSM-IV: trastorno psicótico compartido (shared psychotic disorder)
  • CIE-10: trastorno delirante inducido (F24)
  • DSM-5 / DSM-5-TR: ya no es una categoría propia; se codifica como trastorno delirante o como otro trastorno especificado del espectro de la esquizofrenia cuando un secundario adopta el delirio de un primario.

Si son más de dos:

  • Folie à deux: dos personas
  • Folie à trois / quatre…: tres, cuatro…
  • Folie en famille: una familia
  • Folie à plusieurs un grupo

Subtipos clásicos:

  • Folie imposée: un dominante (inductor, caso primario) impone el delirio a un dependiente; si se separan, el secundario suele mejorar.
  • Folie simultanée: ambos enferman a la vez.
  • Folie communiquée: el segundo elabora y sostiene el delirio por su cuenta.
  • Folie induite: un ya vulnerable se contagia.

Condiciones típicas: vínculo estrecho, aislamiento social, desigualdad de poder, poca corrección externa. En criminología forense se ha usado para parejas que cometen delitos bajo un delirio compartido (no para “bandas de psicópatas”)

Eso no describe al psicópata típico: la psicopatía es un patrón de personalidad (callo afectivo, manipulación, ausencia de culpa), no una psicosis.

2 – Si lo que se agrupa es la personalidad antisocial / psicopática

Aquí no hay un síndrome tipo folie à deux. Lo que la investigación nombra es:

Atracción y emparejamiento

  • Apareamiento asociativo o homogamia (assortative mating / homogamy): “lo semejante busca lo semejante”. Hay evidencia de que quienes puntúan alto en tríada oscura (psicopatía, narcisismo, maquiavelismo) eligen con más frecuencia parejas con los mismos rasgos; la semejanza está al inicio, no solo “se vuelven iguales con el tiempo”.
  • En inglés clínico-popular: like attracts like.

Refuerzo del delito en el grupo

  • Entrenamiento en la desviación (deviancy training, Dishion): en la conversación, la risa, el status y la aprobación del grupo refuerzan el habla y la conducta antisocial. Predice más delincuencia, drogas y violencia. Por eso agrupar adolescentes de alto riesgo puede ser iatrogénico.
  • Contagio entre pares (peer contagion).
  • En criminología: asociación diferencial (Sutherland): se aprende el delito en interacción con quienes ya lo normalizan.

Eso explica bandas, parejas criminales “de conveniencia”, subculturas carcelarias o foros donde se validan mutuamente. No hace falta un delirio compartido: basta norma grupal + refuerzo * retroalimentación).

Cómo no mezclarlos o confundirlos

CaracterísticaFolie à deux / psicosis compartidaGrupo de psicópatas / antisociales
Qué se transmiteUn delirio (pérdida de realidad)Valores, tácticas, permiso para dañar
MecanismoInducción en un vínculo cerradoHomogamia + aprendizaje social + refuerzo
SepararlosA menudo “cura” al secundarioNo “cura” la psicopatía
Insight / ConcienciaSuelen no tenerlaEl psicópata suele saber que viola normas; no le importa

Un puente ocasional: una pareja o una secta pequeña donde hay un psicótico inductor y un antisocial que usa el delirio (o un dependiente que lo absorbe). Sigue siendo folie à deux o folie à plusieurs, no un diagnóstico de “comunidad de psicópatas”.

Aquí te dejo una respuesta corta a la pregunta:

Delirio compartido entre enfermos → folie à deux / trastorno psicótico compartido (o folie à plusieurs si es un grupo).

Atracción y club de refuerzo entre personalidades antisociales → apareamiento asociativo (homogamia) + deviancy training (entrenamiento en la desviación).

No existe en DSM (la Biblia de la Psiquiatría de los Estados Unidos) o CIE (la Biblia de la Psiquiatría Europea) un trastorno único llamado “comunidad de locos y psicópatas”. Mezclar psicosis y psicopatía en una sola etiqueta es precisamente el error que la nosología evita.

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